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| 10 de Abril de 2002 | |||
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| CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA |
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Mina buena para las "puñalás" jugó al gato y el ratón con detectives Mató a su cuñado por manilargo y luego "investigó" el cruel homicidio Vanessa Aliaga Céspedes, de 30 años, fue a parar a la cárcel El Manzano luego de que los detectives comprobaron que fue ella la que el 7 de febrero pasado mató con una daga de 15 centímetros a su cuñado, Germán Alejandro Ríos Pérez, de 31. La homicida intentó hacerse la cucha, llevando ella misma a su víctima agónica hasta el Hospital Las Higueras e iniciando después una investigación personal, paralela a la de la policía, cuyos resultados parciales ella misma entregaba, en fascículos coleccionables, a los detectives de la Brigada de Homicidios (BH). Los hechos tuvieron su punto de partida el 7 de febrero pasado, en el sector de Hualpencillo del puerto de Talcahuano, cuando la mujer mató de dos cuchilladas en el pecho al hermano de su esposo, aburrida de que se le tirara al dulce. El crimen se registró en la casa de la mujer, en los momentos que ella se encontraba sola, cuando el finado llegó a ofrecerle medio kilo de puro amor, aprovechando que el "venado" estaba en su pega. Cabreada y al borde de un ataque de nervios con tanto manoseo y piropos la mujer lo asesinó y luego le contó a su marido que el "galán" había llegado arrastrándose a la casa, luego de que desconocidos lo acuchillaran en la calle. A esa coartada hay que agregar que ella misma llevó a su cuñado en estado agónico al Hospital Las Higueras, donde ni los médicos, ni el carabinero de turno alcanzaron a saber quien había acuchillado a Ríos Pérez, por cuanto el paciente paró las chalupas cuando era ingresado a la sala de reanimación. Al enterarse de que el Señor se había llevado a su cuñado, la mujer lo primero que hizo fue echarse ají en los ojos y botar un par de lágrimas de cocodrilo. Después se enteró que los oficiales de la Brigada de Homicidios (BH) estaban investigando el caso, que se caratuló como homicidio, por lo que de inmediato dio curso a otra coartada, que consistió en iniciar una investigación personal. Lo insólito de este caso es que la mujer tuvo la desfachatez de "cooperar" con los detectives, llevándoles cada dos días las últimas papas que había averiguado en torno al caso, en las que obviamente aparecían pericos nada que ver como sospechosos. Es decir, mucha tele. Tanto fue el cántaro al agua que los sabuesos cacharon que la verdadera asesina los estaba pasando por agua tibia por lo que le aplicaron maniobras de contrainteligencia y la pusieron bajo la lupa policial. Fue así como los oficiales de la BH llegaron a la conclusión de que ella era la asesina de su cuñado, crimen que después confesó durante los interrogatorios. Por lo anterior fue detenida y puesta a disposición de la justicia.
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