Un no del porte de un buque a que la invitación cursada a los diputados para que concurran este viernes a la muni, a fin de exponerles con lujo de detalles la venta de los derechos de agua, obedezca a una especie de cambalache o condicionamiento, expresó ayer el alcalde Joaquín Lavín.
El Joaco expresó su preocupación por la autonomía municipal y afirmó que aún no ha tomado una decisión en cuanto a si se presentará ante la comisión investigadora de la Cámara.
"No tengo ningún inconveniente en responder todas las preguntas que se quieran sobre el tema de la transacción con Aguas Andinas. Sí me preocupa y me interesa que se respete la autonomía municipal y sobre esa base voy a tomar una decisión", verseó.
Añadió que en caso que se concrete el encuentro de pasado mañana, ahí los parlamentarios recibirán el contrato que firmó con la empresa, los antecedentes jurídicos y económicos del caso, "y si necesitan hacer más preguntas o necesitan que yo vaya a nuevas reuniones". Esto, dijo "responde a la reciprocidad propia de los gestos de educación y respeto".
Frente a la rebeldía en que habría incurrido al no enviar los informes de la venta del agua a la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones, según pidió dicho tribunal, señaló no estar al tanto de la exigencia.
Chistó contra los índices de seguridad ciudadana de la comuna, que habrían subido de acuerdo con algunas estadísticas. En tal sentido, sostuvo que en los datos de Paz Ciudadana, el temor y los choreos con violencia bajaron considerablemente, por lo que los argumentos en su contra son injustos y obedecen a la campaña "Péguele a Lavín", agregando que los tres alcaldes mejor evaluados por los propios vecinos son de Ñuñoa, Vitacura y él, todos de la Alianza por Chile.