ACOLLERARSE: En Chile tenemos un gran sentido de la pareja y de la búsqueda de compañía. "Acollerarse" es parte de este constante intento por hallar un alma gemela. Curiosamente, en nuestro país les llamamos colleras a las mancuernas que dan lujo a los puños y reemplazan a los botones a la vez. También son una collera dos jinetes que cabalgan juntos, especialmente en el rodeo. Volviendo al "acollerarse", este asunto es sólo de compatibilidad de caracteres y es la prueba irrefutable de que sin media naranja no se puede vivir.
CACHORREAR: Existen las caricias y el "cachorreo". En este caso, "cachorreo" es cuando un hombre manosea a una mujer, o sea es hacer tocaciones maliciosas e indecorosas. Hasta hace poco se hablaba de "correr mano", pero con lo del "cachorreo" queda claro que el asunto es sobar los cueros ajenos.
RONCAR: Más allá de los ruidos que se emiten cuando se duerme, la palabra "roncar" tiene en Chile el valor de mandar. Por ejemplo, si se reconoce que en casa "ronca" el marido, es porque él ejerce el poder y lleva las riendas; en algunos casos la que "ronca" es la señora y en otros "ronca" la suegra.