Pese a que hasta última hora del lunes juró que se mantendría firmeza en su cargo, la directora del Instituto de Salud Pública (ISP), Jeanette Vega, cortó por lo sano y renunció en medio de denuncias surtidas en su contra y luchas de poder al interior del organismo.
La decisión de la epidemióloga y académica de no oficializar su dimisión ante las autoridades de Salud, como se lo exigían los estatutos (lo hizo a través de la prensa), molestó sobremanera al ministro de Salud, Osvaldo Artaza, quien se enteró de la noticia por boca de los conductores de los informativos de los canales 11 y 13.
"No tengo la confirmación de aquello y espero que no sea cierto", dijo cuando le comunicaron la decisión de Vega. El ministro estaba golpeado.
Por su parte, y a través de un comunicado, la doctora Vega precisó que "los procesos de cambio y modernización del Estado generaron importantes resistencias, las cuales, en este caso particular, hacen imposible mi permanencia como directora del ISP".
De hecho, el lunes un grupete de funcionarios de ese centro de referencia se tomó sus dependencias para exigir la renuncia de la ejecutiva.
Vega fue denunciada por mantener un segundo contrato a honorarios con el Minsal, pese a que por ley su cargo era de dedicación exclusiva. Además, nunca pudo remover a los titanes de confianza del ex mandamás del organismo y actual subse de Salud, Gonzalo Navarrete, quienes le habrían hecho la vida imposible con el objetivo de que cerrara la puerta por fuera.