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| 19 de Diciembre de 2002 | |||
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"Nadie me provoca impunemente" escribió en latín el mayoneso sobre el cadáver antes de incinerarlo Con ritual satánico de la Edad Media, alumno de la Usach asesinó a la profesora de química
El sujeto utilizó una vela negra, imágenes de Lucifer, un cuchillo y un martillo con el cual sacrificó a su víctima de 36 años antes de entregar su cuerpo a las llamas de una hoguera purificadora, para lo cual intentó quemar el inmueble. Así lo establecieron detectives de la Brigada de Homicidios (BH) Metropolitana, luego de que al capturar al autor del crimen, encontraron en su poder abundantes libros de esoterismo y obras dedicadas al culto del demonio. El maldito fue arrestado en la Universidad de Santiago de Chile (Usach), donde hace varios años estaba tratando de sacar su carrera de Ingeniería Eléctrica.
Intentó ahorcar a detectiveAl momento de su captura, el canalla aún tenía el diablo metido en el cuerpo, ya que cuando era trasladado al cuartel de la BH, en la calle Condell, golpeó en la cara a un inspector y trató de estrangularlo con las esposas de seguridad, provocándole heridas que lo mantienen internado en el Hospital de Carabineros.Después de rociarlo con agua bendita y sacarle el demonio a xuxadas, los detectives escucharon el escalofriante relato de Pérez, quien en todo momento se autodenominó hijo de Satanás y un ser superior en inteligencia. En su confesión, dijo que hace tres años conoció a Claudia cuando ambos estudiaban en la Usach, a raíz de lo cual iniciaron un romance y comenzaron a vivir en la casa que la mujer arrendaba por 80 lucas mensuales en la calla Mamiña Nº 475. Sin embargo, la relación se volvió tormentosa debido a que Pérez se convirtió en un cafiche que no le trabajaba un día a nadie y no hacía nada para terminar su carrera, la que dejó tirada en agosto.
Nemo Me Impune LacessitEntonces fue que la madrugada del lunes volvieron a pelear, esta vez con consecuencias fatales, porque en medio de la rosca Pérez atacó a Claudia en una habitación del segundo piso, pegándole tres martillazos en la cabeza que le partieron el cráneo.Posteriormente, el asesino bajó el cadáver por la escalera, dejando un reguero de sangre, y lo llevó a una pieza del primer nivel, donde le puso una vela negra en la mano izquierda y sobre el pecho un cuchillo y una llave de punta. La boca se la taponeó con un calcetín y después la amordazó con una cinta de embalaje transparente, sobre la cual escribió "Si averiguáis me tendréis. Nemo Me Impune Lacessit (Nadie me provoca impunemente)". Esta leyenda corresponde a la divisa heráldica de la Orden del Chardon (Orden del Cardo) u Order of the Tistle o The Knights of Saint Andrew, una orden de caballería escocesa, cuyo origen se remonta a 1540. El loco continuó con su escalofriante rito, abriendo todas las llaves de gas y rociando con bencina el cadáver, al cual antes de arrancar le tiró un fósforo prendido. A raíz de lo anterior, los vecinos se percataron del humo y llamaron a Bomberos, los que al ingresar a la vivienda encontraron el cuerpo calcinado de la profesional. El sádico también aprovechó de robarle las tarjetas de crédito, su teléfono celular y la radio de su automóvil. Pérez fue detenido en la Usach, portando las especies de Claudia, el martillo y libros de filosofía y de demonología. Al momento de su captura, el desgraciado no mostró signos de arrepentimiento y reconoció que la golpeaba brutalmente y le hacía la vida imposible, controlándola por teléfono y obligándola a saltar desde el segundo piso, sólo para reírse de ella y demostrarle quien mandaba en casa. La víctima era casada y hacía clases en el Colegio San Ramón, donde la recordaron como una mujer culta, de trato amable y simpática, "que lamentablemente fue asesinada porque tenía la esperanza de que ese infeliz iba a cambiar", dijeron algunas colegas.
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