Las mafias que chorean celulares tienen los días contados, aseguraron los caperuzos en telefonía móvil. En dos meses comenzará a regir una nueva normativa que, entre otras yerbas, prohibirá a las compañías habilitar celulares de segunda mano, los que la mayoría de las veces son aparatos robados que se compran en los persas.
Ahora la cosa es tirar y abrazarse, porque un celulítico choreado puede llevarse sin dramas a cualquier compañía, donde lo dejan como nuevo y, además, le cargan plata al gratín.
Para las autoridades, esta libertad tiene harta culpa de que los malandras le hagan chupete a los teléfonos móviles de los despistados de siempre, quienes hablan mientras caminan por calles atestadas de gente.
En la onda anti choreo, el subsecre de Telecomunicaciones, Cristián Nicolai, y el capo de la Asociación de Telefonía Móvil, Guillermo Pickering, anunciaron ayer la creación, a más tardar en dos meses, de un registro donde estén todos los celulares de Chile, así como el Registro Nacional de Vehículos, y otro de las denuncias de robo de los aparatos.
Nicolai explicó que en el primer registro estará cada celulítico con el nombre del dueño. En el caso de los que tienen plan, el proceso es fácil ya que las compañías tendrán que compartir sus datelis. Sin embargo, para los que tienen pre pago -la mayoría de los usuarios- se estudia obligarlos en un plazo breve a matricularse en esta lista.
Quienes tengan la mala pata de perder el celular o de que un malacate le pegue un manazo, tendrán que poner la constancia al tiro en carabineros o hacerla en una notaría y con ese papel llorar en la compañía. Los teléfonos denunciados se marcarán en el registro general