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| 23 de Abril de 2004 | |||
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Uno de los casos deja al descubierto graves falencias del "Augito" Muertes de tres pacientes revelan crisis en atenciones de urgencia
Uno de ellos, Ricardo Ortega Muñoz, de 52 años, quien falleció el miércoles de un infarto agudo al miocardio mientras era trasladado del consultorio Los Castaños de La Florida, donde trabajaba como camillero de ambulancia, hasta el Hospital Sótero del Río, dejó en evidencia que las garantías de atención de dicho achaque -incorporado al Auge a partir del 1 de abril pasado-, no se estarían cumpliendo como se prometió. Ello fue reconocido ayer por el Ministerio de Salud a través de un comunicado, en el que señaló que de acordeón a los protocolos de manejo de problemas como el que afectó al modesto trabajador, "de existir dolor tóraxico con sospecha de infarto -como fue el caso-, aún cuando puede comenzar a diagnosticarse en el nivel primario (consultorio) se resuelven en los servicios de urgencia hospitalarios". Agrega que los hospitales más bacanes desde el 1 de abril disponen de trombolíticos para atender a pacientes en esa condición, no así los más básicos, que usan telemedicina para realizar el diagnóstico. Sin embargo, ello no está disponible en todos los centros de salud, ya que el "proceso debe culminar durante junio de este año". No obstante, aunque desconocían lo de las garantías del Auge, familiares de Ricardo Ortega deslindaron toda responsabilidad del sistema en su muerte. "Avisaron al Sótero para que tuviera lista la sala de reanimación y, cuando mi viejito llegó, le practicaron maniobras de resucitación por 25 minutos. Ellos hicieron todo lo posible y estoy muy agradecida del hospital. Mis suegros también fallecieron de lo mismo", contó la esposa del malogrado funcionario, Gina Silva Hidalgo. Por su parte, el gremio de los laburantes de consultorios (Confusam), responsabilizó a las autoridades de la comuna de La Florida y del Minsal por la muerte de Ortega, quien llevaba cuatro años trabajando para la empresa externa "Ambulancias Santa Blanca". Respecto al caso de Alejandra Concha (31), quien habría muerto por una inyección de penicilina que se le colocó en un consultiorio de Puente alto, el gremio llamó a "ser cauto" mientras no se establezca lo que realmente pasó.
Querella en AntofagastaPor otro lado, el Servicio de Salud de Antofagasta (SSA) ordenó un sumario interno para determinar las causas del fallecimiento del joven trabajador Patricio González Jackson (23), el que según su madre, Yanet Jackson, "no fue operado inmediatamente" en el hospital regional, tras ser atropellado por un camión, sino que cuatro días más tarde.Según la denuncia, el muchacho sufrió un verdadero calvario antes de morir y agrega que el traumatólogo de turno no dio urgente indicación de operación. Tras amputársele la pierna derecha, falleció al día siguiente. Ayer, la familia del difunto, con el patrocinio del abogado Robert Araya, interpuso una querella criminal, por el delito de presunta negligencia médica".
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