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| 27 de Junio de 2004 | |||
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¡Qué penca!: Muñeco clausuró puntuda cruzada de prevención del Sida, pero promete levantar carpa el próximo verano Condonito sí que sabe acabar... su campaña Ricardo Manzur C.
El muñeco súper XL causó gran impacto entre la gallada, al punto que muchos compadrurris lo saludaron cariñosamente y no faltó el clásico entusiasta que le pegó así el manso abrazote. Los enanitos, por su litro, se pasaron el manso rollo cuando cacharon al mono, al punto que muchos pensaron que eran los mismísimos Bananas en Pijamas. Otros más despiertos, en tanto, se dieron cuenta que nos se trataba de un amarillo Barney y, carepalo, le hacían el quite al muñequeli.
Diez mil camisiñasEl guaripola de Sidacción, Marcos Becerra, dijo que la campaña de invierno fue todo un éxito y que, durante cuatro intervenciones en las calles de Chaguito, se entregaron más de 10 mil condones."Nos ha ido súper bien con la campaña. A pesar de que aún existen grupos que se oponen, hemos tenido una recepción excelente de parte del común de la gente. Nosotros apuntamos a la prevención del Sida y hemos tenido súper buenos resultados", aseguró Becerra. De hecho, una encuesta que se mandaron los cabros arrojó que más del 66 por ciento de la barra reconoce el uso correcto del condón como medio de prevención del maldito Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Por otro litro, un 76 por ciento de los consultados cree la family es la más pertinente para educar a los cabros y chicos y guailones en prevención de Sida, seguido por los establecimientos educacionales (10%).
La prueba del condónPasado el cañonazo de las 12, los voluntarios de Sidacción partieron desde la Alameda con Ahumada para finalizar, luego de una hora, en plena Plaza de Armas.Allí fue donde los cabros les enseñaron a los transeúntes cómo chantarse el condón y así evitar contagiarse del temible Sida. Para tal efecto, debían chantarle el forrito de látex a un eréctil cuatro letras de goma. Los que se atrevieran, recibirían cuatro camisiñas de regalo. "Nunca lo había hecho, pero me parece fascinante... ¡Está de miedo!", dijo un guailón en los momentos que agarraba al "niño" con sus manoplas y desenrollaba el látex hasta la zona de Coquimbo. "¡Manso...! Ay, perdón. Es que nunca había visto uno tan grande. En realidad, conozco uno. Usa pantaloncitos apretados y se mueve en el sector de tribunales", comentó una camadre.
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